Sal de la piscina salina: cuántos kilos añadir y cuánto estabilizante
Con el volumen, la sal que mide tu piscina y la que pide el manual de tu equipo, te digo cuántos kilos añadir.
La cuenta
Un gramo por litro en un metro cúbico de agua son exactamente 1 kg de sal, así que los kilos que faltan son (sal objetivo − sal actual) en g/L × m³ de la piscina. La sal actual la mides con las tiras o el medidor de sal; la objetivo es el rango de trabajo que fija el fabricante de tu clorador. La herramienta no propone un valor genérico a propósito: cada equipo tiene el suyo, y los sistemas de baja sal necesitan mucha menos concentración que los cloradores clásicos.
Por qué hay que vigilar la sal
- La sal (cloruro de sodio) no desinfecta por sí misma: el clorador hace pasar el agua salada por una célula con electrodos que, por electrólisis, convierte parte del cloruro en cloro activo. Lo que desinfecta, y lo que hay que mantener en rango, es el cloro libre (0,5-2,0 mg/L).
- Con la sal por debajo del rango de tu equipo, la célula no puede generar suficiente cloro aunque esté en perfecto estado; muy por encima, fuerza el equipo y puede acortar su vida.
- Con el tiempo se acumulan restos calcáreos en los electrodos, sobre todo si el agua es dura o el pH ha estado alto, y eso reduce la producción de cloro aunque la sal esté en su rango. El manual indica cómo desincrustar la célula, casi siempre con una solución ácida diluida y sin cepillar los electrodos.
El resto de la química sigue haciendo falta
El estabilizante (ácido isocianúrico) sigue siendo necesario en exterior en una piscina salina, para que el sol no consuma el cloro antes de tiempo, dentro del mismo límite de referencia que en cualquier piscina: hasta 75 mg/L. Los algicidas y floculantes se pueden usar con normalidad; solo conviene comprobar en la etiqueta que no haya incompatibilidades. Y el pH sube más rápido que en una piscina de cloro tradicional (la electrólisis genera un subproducto alcalino): mídelo con más frecuencia.