Control del pH en piscinas: todo lo que debes saber para proteger el agua, la piel y el equipo
El pH del agua de piscina debe mantenerse entre 7,2 y 7,6. Por debajo de 7,2, el agua se vuelve ácida: corroe el metal de equipos, irrita los ojos y la piel y puede dañar el liner o el gresite. Por encima de 7,8, el cloro pierde eficacia, el agua puede volverse turbia y se forman depósitos calcáreos en paredes y equipos. Los productos para bajar el pH son: ácido clorhídrico (muriático) diluido o bisulfato sódico en polvo. Para subir el pH: carbonato sódico (sosa). Las causas más frecuentes de pH alto son: agua de red con carbonatos elevados, uso de hipoclorito sódico líquido (que es muy alcalino) y lluvia con pH neutro que diluye. Las causas de pH bajo: agua de lluvia ácida, exceso de ácido corrector y uso de cloro en polvo sin calcular. Mide siempre pH antes de añadir cualquier otro producto.