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Cómo incubar huevos en casa: guía práctica para obtener tus primeros pollitos

Cría · 2026-06-14 · Gabriel Micó Victoria

Polluelos recién nacidos junto a los huevos dentro de una incubadora

Los huevos deben ser fértiles y frescos

El primer paso, y el más importante, es conseguir huevos fértiles. Solo los huevos que provienen de gallinas que conviven con un gallo pueden ser fértiles. Los huevos del supermercado no lo son: provienen de gallinas que nunca han tenido contacto con un macho. Para incubar en casa necesitas comprar huevos fértiles en granjas locales con reproductores, pedirlos a criadores de razas puras, o producirlos en tu propio gallinero si tienes un gallo.

La frescura del huevo es crítica: los mejores resultados se obtienen con huevos de menos de 7 días desde la puesta, almacenados entre 12 y 16 °C con la punta hacia abajo en un lugar fresco pero no frío. A medida que el huevo envejece, la tasa de eclosión cae significativamente: un huevo de 10 días tendrá bastante peor resultado que uno de 3 días. Si recibes los huevos por correo —algo habitual cuando se buscan razas raras—, déjalos reposar 12-24 horas en posición vertical antes de colocarlos en la incubadora para que la burbuja de aire se recoloque correctamente.

La incubadora: tipos y requisitos básicos

La incubadora es la herramienta central del proceso. Para incubar en casa, las incubadoras de pequeño formato —entre 7 y 48 huevos— son las más utilizadas. Las más básicas, con control de temperatura manual y volteo manual, cuestan desde 30-50 €. Las de gama media, con termostato digital y volteo automático, arrancan en 60-100 € y son la opción más recomendable para quien empieza: el volteo automático elimina el error más frecuente en principiantes —olvidarse de voltear los huevos un día—. Las incubadoras profesionales con control de humedad integrado superan los 200 €.

Independientemente de la gama elegida, necesitas un termohigrómetro digital para verificar que la temperatura y la humedad que marca la incubadora son realmente las que hay dentro —los sensores integrados en modelos baratos pueden tener desviaciones—. También es conveniente colocar la incubadora en una habitación donde la temperatura ambiente sea estable, alejada de corrientes de aire, ventanas con sol directo o fuentes de calor: las fluctuaciones de temperatura ambiente se transmiten al interior aunque el termostato trabaje. Una habitación interior sin ventanas directas al sol es ideal.

Temperatura, humedad y volteo: los tres parámetros críticos

La temperatura correcta para incubar huevos de gallina es 37,5 °C constante, con una tolerancia máxima de ±0,2 °C. Una desviación de solo medio grado mantenida durante varias horas puede afectar significativamente el desarrollo del embrión: temperaturas altas aceleran el desarrollo de forma descontrolada y pueden matar al embrión, mientras que temperaturas bajas ralentizan o detienen el desarrollo. Cualquier incubadora que no mantenga esta precisión de forma consistente es una fuente de problemas.

La humedad correcta durante los primeros 18 días es del 45-55 %. En los últimos 3 días —el período de "lockdown" o eclosión—, debe subir al 65-70 % para facilitar que el pollito rompa la cáscara sin que las membranas se sequen y lo encierren. El volteo de los huevos debe realizarse un mínimo de 3 veces al día —mejor 5— durante los primeros 18 días. El volteo evita que el embrión se adhiera a las membranas internas. Una práctica útil es marcar con X y O los dos lados del huevo con un lápiz para saber visualmente en qué posición se encuentran y confirmar que se han girado correctamente.

El proceso día a día: del huevo al pollito

Los primeros 7 días de incubación no presentan cambios visibles desde el exterior. A partir del día 7-8 se puede realizar el primer "ovoscopio" —iluminar el huevo con una linterna potente en una habitación oscura— para verificar si el embrión está desarrollándose: verás una red de vasos sanguíneos rodeando una zona oscura central que es el embrión. Los huevos sin fertilizar aparecen completamente transparentes. Los huevos con embrión muerto muestran una mancha oscura sin vasos sanguíneos activos. Retira los huevos infértiles o con embrión muerto para evitar que se pudran dentro de la incubadora.

A partir del día 18, coloca los huevos en posición horizontal en la incubadora —o en la bandeja de eclosión si tu modelo la tiene—, sube la humedad al 65-70 % y no vuelvas a abrir la incubadora hasta que todos los pollitos hayan eclosionado o hayan pasado 24 horas desde el último nacimiento. Abrir la incubadora durante la eclosión hace caer la humedad bruscamente y puede "pegar" las membranas alrededor del pollito que está intentando salir, dificultando o impidiendo la eclosión. Los pollitos tardan entre 24 y 72 horas en romper completamente la cáscara —el proceso de salida es largo y agotador para el pollito—. No ayudes a abrir la cáscara a menos que hayan pasado más de 36 horas desde que el pollito empezó a picotear sin avanzar.

Cuidados después de la eclosión

Una vez nacido, el pollito necesita secarse completamente dentro de la incubadora antes de ser movido. Este proceso dura entre 12 y 24 horas. Durante ese tiempo los pollitos ya nacidos pueden moverse dentro de la incubadora, golpear a los que todavía están eclosionando y hacer ruido, pero es un proceso normal. Solo cuando están completamente secos, esponjosos y activos —y has esperado a que el último pollito haya tenido tiempo suficiente para nacer— puedes trasladarlos al criador o campana de cría.

El criador debe tener una temperatura de 35 °C la primera semana, reducida en 3 °C cada semana siguiente hasta alcanzar la temperatura ambiente exterior. Los pollitos necesitan acceso a agua dulce y limpia desde el primer momento —el bebedero de pollitos debe ser poco profundo para evitar ahogamientos— y pienso iniciador de pollitos con alto contenido en proteína. Mantén el criador bien ventilado pero sin corrientes directas y protegido de ratas y otros predadores. En unas 6-8 semanas, dependiendo de la época del año y el clima, los pollitos estarán listos para pasar al gallinero definitivo.

Consejos para incubar huevos en casa

  • Calibra tu incubadora 24-48 horas antes de introducir los huevos: verifica que la temperatura y la humedad se estabilizan en los valores correctos.
  • Usa un termohigrómetro digital externo para verificar los valores reales dentro de la incubadora, no solo los del display del aparato.
  • Marca los huevos con X y O en lados opuestos para verificar visualmente que el volteo se ha realizado correctamente.
  • Realiza el primer ovoscopio al día 7-8 y retira los huevos infértiles o con embrión muerto para evitar contaminación dentro de la incubadora.
  • Durante los últimos 3 días de eclosión, no abras la incubadora: la caída de humedad puede pegar las membranas alrededor del pollito.
  • Ten el criador listo y a temperatura antes de que empiecen a nacer los pollitos: la transición debe ser inmediata una vez que estén secos.
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